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Artículo de Opinión escrito por Fernando Sánchez Argomedo / Presidente de la Comisión Nacional de Innovación de COPARMEX| Vía: @elsolde_mexico X: @fsargomedo
El trabajo de cuidados es el motor invisible que sostiene nuestras economías. Históricamente, ha sido invisibilizado, relegado al ámbito privado y cargado de manera desproporcionada sobre las mujeres.
Frente a la necesidad de alcanzar un desarrollo inclusivo, la creación de un Sistema Nacional de Cuidados ya no es sólo una exigencia de justicia social, sino un imperativo estratégico para la competitividad futura de México.
En el panorama internacional encontramos lecciones valiosas. Países como Suecia y Alemania han consolidado modelos en los que el Estado, las empresas y las familias comparten esta responsabilidad mediante licencias equitativas y redes de atención.
En América Latina, Uruguay fue pionero con su Sistema Nacional de Cuidados, mientras que Colombia avanza con sus “Manzanas del Cuidado”. En estos casos se ha entendido que invertir en los cuidados genera importantes retornos sociales y económicos: fomenta la participación laboral femenina, crea nuevos empleos formales y estimula el crecimiento del PIB.
En contraste, la realidad de México exige acciones decididas. El valor económico del trabajo no remunerado de cuidados equivale a cerca de una cuarta parte del PIB nacional. Millones de mujeres abandonan el mercado laboral formal o se ven obligadas a aceptar empleos precarios ante la falta de alternativas dignas para el cuidado de sus familias.
La insuficiencia de infraestructura pública especializada convierte la labor de cuidar en un privilegio condicionado por la capacidad económica, en lugar de garantizarla como un derecho universal.
Desde el sector empresarial tenemos claro que no podemos ser espectadores. Asumimos a la empresa como un vehículo de bienestar social y desarrollo humano. Las organizaciones más competitivas implementan esquemas de flexibilidad laboral y apoyos para el cuidado, entendiendo que el bienestar de sus colaboradores se traduce en productividad, compromiso y permanencia.
Sin embargo, los esfuerzos individuales de las empresas son insuficientes si no forman parte de una política de estado integral, sostenible y financieramente viable.
Aquí cobra relevancia el llamado al diálogo social impulsado por nuestro presidente nacional, Juan José Sierra Álvarez. Construir un Sistema Nacional de Cuidados financieramente viable requiere sentarnos a dialogar: gobierno, trabajadores, empresarios y sociedad civil. Solo mediante este diálogo constructivo podremos diseñar mecanismos de financiamiento compartidos que no asfixien a las micro, pequeñas y medianas empresas, sino que distribuyan la responsabilidad de manera justa y equilibrada.
El Modelo de Desarrollo Inclusivo que impulsamos desde Coparmex nos señala la ruta a seguir. Debemos colaborar con el gobierno para diseñar incentivos adecuados, fortalecer la inversión en infraestructura pública y promover un cambio cultural profundo hacia la corresponsabilidad.
Solo mediante un gran acuerdo nacional podremos transformar el paradigma del cuidado, pasando de ser una carga individual a convertirse en un pilar de la política social y económica del país.
Ha llegado la hora de saldar la deuda con quienes cuidan de nuestras familias y comunidades. Desde el empresariado estamos listos para dialogar, proponer y construir. Un país que no cuida a quienes lo cuidan renuncia a su futuro.