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Artículo de Opinión escrito por Juan José Sierra Álvarez , Presidente Nacional de COPARMEX | Vía: @SinEmbargoMX X:@jsierraalvarez
Las MiPyMEs son el punto de partida de la economía real.
Son la forma en que México trabaja, innova y sostiene su vida productiva cotidiana. Representan el 99.8 por ciento de las unidades económicas del país, generan cerca de 19.6 millones de empleos y aportan más del 52 por ciento del PIB nacional. Pero, sobre todo, representan la decisión diaria de millones de Empresarios que apuestan por su comunidad, su entorno y su país.
Hablar de MiPyMEs es hablar del futuro de México. Pero ese futuro se construye abriendo puertas, comparando experiencias y conectando capacidades con el mundo.
Por eso, la reciente agenda internacional de COPARMEX en la Unión Europea es una estrategia para colocar a las empresas mexicanas en el centro de las oportunidades globales.
En un entorno donde el intercambio entre México y la Unión Europea supera los 100 mil millones de euros anuales, y donde Francia acumula más de 10 mil millones de dólares en inversión en nuestro país, la pregunta es cómo logramos que las MiPyMEs mexicanas participen de forma más activa en ella. Hoy, demasiadas empresas pequeñas permanecen al margen de cadenas de valor que podrían cambiar su escala, su productividad y su futuro.
La gira de trabajo por París y Bruselas permitió escuchar, aprender y construir puentes concretos. En más de diez reuniones de alto nivel con organismos empresariales, instituciones europeas, centros de innovación y organismos multilaterales, se confirmó que el crecimiento de las MiPyMEs depende tanto de condiciones internas como de su capacidad de integración internacional.
El acceso a financiamiento, la formación de talento, la innovación tecnológica y la digitalización son condiciones reales que determinan si una empresa crece o se detiene. En Europa encontramos modelos que integran estos elementos de forma sistémica, desde bancos públicos especializados en PyMEs hasta ecosistemas de innovación que conectan formación, tecnología y emprendimiento.
México tiene el talento. Tiene la capacidad empresarial. Tiene la energía productiva. Lo que falta es acelerar su conexión con esas redes globales de conocimiento y valor. Las MiPyMEs mexicanas no pueden seguir compitiendo en desventaja frente a economías que han hecho de la innovación una política estructural.
Pero esta conversación es también social. Cada MiPyME que se fortalece genera empleo, estabilidad y movilidad social. Cada empresa que logra integrarse a un mercado internacional amplía las oportunidades de su comunidad. Por eso insistimos en que el desarrollo económico puede medirse por la capacidad de integrar a quienes ya están generando valor todos los días.
Desde COPARMEX hemos asumido una convicción clara: las MiPyMEs no deben crecer solas ni en aislamiento. Deben crecer conectadas. Con financiamiento, con tecnología, con formación y con redes de colaboración que les permitan escalar.
Esa es la lógica detrás de Crece Mi Negocio, pero también detrás de esta agenda internacional que busca algo más profundo: abrir caminos reales de internacionalización para empresas mexicanas.
El diálogo con organismos como BusinessEurope, la OCDE y distintos actores del ecosistema europeo confirma que el mundo está en un proceso de redefinición productiva. La inteligencia artificial, la transición energética y la formación de talento están reconfigurando la manera en que se compite.
Las MiPyMEs mexicanas tienen todo para ser protagonistas de esta nueva etapa. Pero necesitan condiciones claras, acompañamiento efectivo y una estrategia que las coloque en el centro de la política económica. Esa es la tarea pendiente y también la gran oportunidad.
Fortalecer a las MiPyMEs es fortalecer a México. Y abrirlas al mundo es multiplicar su potencial.